Nutricionista clínica · Especialista en parasitología

La giardiasis es una de las infecciones parasitarias más comunes del planeta. Según la OMS, afecta a unos 280 millones de personas cada año. El responsable es un protozoo con forma de pera llamado Giardia lamblia (también conocido como G. intestinalis o G. duodenalis). Si alguna vez has tenido una diarrea que no se iba, hinchazón constante o gases incontrolables después de un viaje, hay bastantes posibilidades de que Giardia haya sido la culpable.
¿Cómo se contagia?
Giardia tiene una forma de resistencia llamada quiste que le permite sobrevivir fuera del cuerpo durante meses. Estos quistes se expulsan con las heces de personas y animales infectados, y la transmisión se produce al ingerir agua o alimentos contaminados.
Basta con tragar tan solo 10 quistes para infectarse. Eso es prácticamente nada — un trago de agua de río, una ensalada lavada con agua contaminada, o las manos de un niño que no se lavó después de ir al baño.
Las vías principales de contagio:
- Agua no tratada: Ríos, arroyos, lagos. Giardia es el parásito más frecuente en agua dulce a nivel mundial.
- Guarderías y escuelas: Los niños son los principales afectados. Los brotes en guarderías están bien documentados en Europa y Norteamérica.
- Contacto persona a persona: Transmisión fecal-oral, especialmente en entornos con higiene deficiente.
- Mascotas: Perros y gatos pueden portar Giardia, aunque la cepa que afecta a humanos suele ser diferente. Aun así, la precaución no está de más.
Un dato preocupante: los quistes de Giardia resisten el cloro a las concentraciones habituales del agua potable. Por eso, en zonas con infraestructura deficiente, la filtración es esencial.
Síntomas de la giardiasis
Los síntomas suelen aparecer entre 1 y 3 semanas después de la infección. Lo típico:
- Diarrea acuosa, a veces explosiva (sin sangre, a diferencia de la amebiasis)
- Gases excesivos y fétidos
- Hinchazón abdominal
- Calambres estomacales
- Náuseas
- Heces grasosas y malolientes (esteatorrea)
- Pérdida de peso
- Fatiga
Lo traicionero de la Giardia es que puede volverse crónica. Si no se trata, los síntomas van y vienen durante semanas o meses, y la malabsorción de nutrientes puede causar deficiencias de vitaminas A, B12, hierro y zinc. En niños, esto se traduce en retraso del crecimiento.
También hay portadores asintomáticos: personas que tienen el parásito y lo expulsan en sus heces sin sentir nada. Pueden contagiar a otros sin saberlo.
Diagnóstico
El método clásico es el examen de heces, pero tiene un problema: Giardia no libera quistes de forma continua. Por eso se recomienda recoger muestras de tres días diferentes para aumentar la sensibilidad. También existen tests rápidos de antígeno en heces (inmunoensayo) que son más fiables con una sola muestra. Lee más en nuestro artículo sobre la prueba de heces.
Tratamiento
El tratamiento de primera línea es metronidazol: 250 mg tres veces al día durante 5-7 días (adultos). La tasa de curación ronda el 85-90%.
Alternativas:
- Tinidazol: 2 gramos en dosis única. Más cómodo que el metronidazol y con eficacia similar o superior (>90%).
- Nitazoxanida: 500 mg dos veces al día durante 3 días. Buena opción cuando hay resistencia o intolerancia al metronidazol.
En casos resistentes, se combinan fármacos. Nunca te automediques — consulta con tu médico para elegir la mejor opción.
Para opciones complementarias naturales, revisa nuestra guía de remedios naturales. El ajo y las semillas de papaya han mostrado cierta actividad contra Giardia en estudios preliminares.
Prevención
- Lava las manos con jabón después de ir al baño y antes de comer.
- No bebas agua de ríos, lagos o arroyos sin tratar. Usa filtros con poro menor a 1 micra o hierve el agua durante 1 minuto.
- En viajes a países con riesgo, bebe solo agua embotellada sellada. Lee nuestra guía de prevención al viajar.
- Lava frutas y verduras con agua segura.
- Si tu hijo va a la guardería, vigila los síntomas y enséñale a lavarse las manos.